Anoche, la comunidad aeronáutica y de seguridad fue testigo de un escenario catastrófico. El vuelo 8646 de Air Canada Express (un Bombardier CRJ-900) colisionó a casi 167 km/h durante su aterrizaje en el Aeropuerto de LaGuardia, Nueva York
El impacto no fue contra otra aeronave, sino contra un camión de bomberos del propio aeropuerto. El saldo ha sido devastador: la pérdida de los dos pilotos en la cabina destruida y más de 40 heridos, incluyendo a los ocupantes del camión. Como profesionales de la gestión de riesgos, es nuestro deber mirar más allá de la consternación y analizar la anatomía de este fallo operativo.
[El peligro de las emergencias simultáneas] Al revisar los reportes preliminares y los audios de la torre de control, resalta un factor crítico que vemos constantemente en el control de riesgos a nivel industrial: la «visión de túnel» durante una contingencia. El camión de bomberos no estaba invadiendo la pista por descuido del conductor; cruzaba para atender un incidente completamente separado (un vuelo de United Airlines que había reportado un olor inusual). Cuando los equipos de respuesta a emergencias se activan, la rutina se rompe y el nivel de estrés del personal de control se dispara. El controlador de tráfico aéreo autorizó el cruce del vehículo y, segundos después, al darse cuenta de la convergencia fatal con el avión aterrizando bajo la lluvia, intentó abortar la acción gritando: «Alto, Camión 1. Alto». Fue demasiado tarde.
[El Modelo del Queso Suizo en acción] Este accidente nos recuerda implacablemente el Modelo del Queso Suizo de James Reason, fundamental en nuestras auditorías de seguridad. Para que un vehículo de rescate y un avión comercial colisionen, múltiples capas de defensa debieron fallar simultáneamente:
- Falla humana bajo presión: La autorización errónea inicial del controlador (quien minutos después admite en la radio: «I messed up»).
- Condiciones del entorno: Operación nocturna con lluvia intensa, lo que reduce drásticamente el tiempo de reacción visual tanto para la tripulación de vuelo como para los bomberos.
- Falta de contención tecnológica: La aparente incapacidad de los radares de superficie para generar una alerta automatizada a tiempo que detuviera la incursión en pista.
[El colapso logístico] Desde el punto de vista logístico, el cierre inmediato de LaGuardia generó un efecto dominó. Más de 600 vuelos cancelados, desvíos masivos a los aeropuertos JFK y Newark, y aeronaves inmovilizadas en tierra. En cualquier cadena de suministro u operación de transporte, la pérdida de un nodo central por un accidente no solo cuesta vidas, sino que paraliza la red entera, obligando a activar costosos planes de continuidad de negocio.
[Conclusión] Los manuales de control de riesgos y protocolos LOTO nos enseñan algo básico: asegurar el área. Esta tragedia nos recuerda que los propios vehículos y brigadas de rescate pueden convertirse en el riesgo principal si el control de tráfico y las comunicaciones colapsan. La seguridad no se trata solo de llegar rápido a apagar un fuego, sino de asegurar que la ruta hacia él sea segura para todos. Mis más profundas condolencias a las familias de la tripulación de Jazz Aviation.
¿En sus plantas o centros de distribución han evaluado qué pasaría si dos emergencias ocurren al mismo tiempo?